Reserva ovárica: qué es y por qué es importante conocerla
La reserva ovárica es la cantidad de óvulos que una mujer tiene disponibles en sus ovarios en un momento dado. Todas las mujeres nacen con un número determinado de óvulos, que va disminuyendo de forma natural con los años hasta llegar a la menopausia, cuando esta reserva se agota. Conocerla es útil para entender el potencial de fertilidad de cada mujer y para planificar con más información decisiones como la maternidad o la preservación de óvulos.
Cómo se mide
No existe una prueba que cuente los óvulos uno a uno, pero sí disponemos de marcadores fiables que dan una estimación bastante precisa:
- Hormona antimülleriana (AMH): un análisis de sangre que puede hacerse en cualquier día del ciclo, sin necesidad de estar en ayunas ni de acudir en una fecha concreta. Es hoy el marcador más utilizado porque refleja de forma estable la reserva ovárica.
- Recuento de folículos antrales: mediante una ecografía transvaginal se cuentan los pequeños folículos visibles en ambos ovarios, habitualmente al inicio del ciclo. Es una prueba sencilla que se puede hacer en la misma consulta.
- FSH y estradiol: se usan como apoyo, aunque son menos precisos porque varían más de un ciclo a otro y dependen del momento del ciclo en que se realicen.
Ningún marcador predice con exactitud cuándo llegará la menopausia ni garantiza, por sí solo, si una mujer se quedará embarazada; son una orientación, no una sentencia, y siempre se valoran en conjunto y junto con la historia clínica de cada paciente.
Qué la hace disminuir
El principal factor es la edad: la cantidad y calidad de los óvulos descienden de forma progresiva a partir de los 35 años, y de manera más marcada después de los 38-40. Es un proceso biológico natural e inevitable, distinto del ritmo al que avanza en cada mujer. También pueden reducirla algunas cirugías ováricas previas (por ejemplo, por endometriosis o quistes), tratamientos oncológicos como la quimioterapia o la radioterapia, ciertas enfermedades autoinmunes y los antecedentes familiares de menopausia precoz. El tabaco, además, se ha relacionado con un envejecimiento ovárico más rápido, otro motivo más para evitarlo.
Por qué merece la pena conocerla
Saber en qué punto está la reserva ovárica no cambia el presente, pero sí ayuda a tomar decisiones informadas de cara al futuro: valorar si adelantar la búsqueda de un embarazo, considerar la vitrificación de óvulos como opción de preservación de la fertilidad, o anticipar si un tratamiento de reproducción asistida podría ser necesario más adelante. Es especialmente útil consultarlo cuando se retrasa la maternidad por motivos personales o laborales, antes de someterse a un tratamiento que pueda afectar a los ovarios, o si existen antecedentes familiares de menopausia temprana. También puede ser de ayuda si se llevan varios meses buscando un embarazo sin éxito, como parte de una valoración ginecológica más amplia.
Una idea clave que conviene desmontar
Tener una reserva ovárica baja no significa que un embarazo natural sea imposible, igual que tener una reserva alta no lo garantiza: la reserva habla sobre todo de cantidad, mientras que la calidad ovocitaria (que depende en gran medida de la edad) es igual de determinante. Por eso esta prueba debe interpretarse siempre dentro de una valoración ginecológica completa, nunca de forma aislada ni como un resultado que se lee por sí solo.